Entorna tu silencio. Despierta, has llegado más temprano con la luz del mediodía; despierta, contempla el silencio cuando responde a tu mirada dulce -tu mirada marrón- El temblor asienta el frío de la ciudad, se eleva el calor en la atmósfera y en los jardines; las nubes se ciernen sobre el espacio, sobre el cielo; Y así se torna gris el desconcierto -despierta pequeña- ya no llegas tarde.
Ahora, dime tú; Alicia, reina del mundo, dime dónde busco el pasado invierno que me regalaste aquél día; díme y respóndeme si ese invierno es frío... Dime pequeña loca, si tus pies de bailarina tocan con sutileza el país de la maravillas. ¿Dónde estás ahora? de aquí para allá... ¿Qué ves detrás del espejo? Acaso me ves, me hablas, me acompañas y me escuchas; acaso y es posible, o pudiera ser que existo en tu mundo. Estás temprano ahora, y no llegues tarde.
Entonces -y ahora que no llegas tarde- Dime niña boba, si puedo ver los colores que tocan las puntas de tus pies; los mismos colores que despuntan en un arcoiris, aquellos que tocas en el infinito, Respóndeme -sil vous plet- tantas cosas que podrías responder a mis preguntas sin respuesta -estás aquí, cuando todo llega y se vá- Mira, y entonces sonríe, aparece con tu rostro afable... y mientras tanto dime, ¿Cómo es la primavera?
O completa el silencio con palabras, rompe el lazo del tranquilo movimiento y la eufórica quietud; abre mi frenética mente, sácame del caparazón que me encarcela -Hola- no veo, no conozco el tiempo que se quedó habitando mis manos. Se abre el momento al inicio de la avenida, falta tanta gloria, falta nadie que poseee un sueño, y estás tú... Niña tonta, mira el cielo, son las nubes que te hablan, -esta es exacticamente mi estatura- y caminas de pronto entre aquellos lugares donde habita la gente como yo. así descansas en lugares en los que brillas. ¿Escuchas el silencio? Dale loca, ponle atención, remonta las brisas en un salto, ríe, -not- florece en el invierno -en mi invierno por favor- sopla en el otoño; y el viento te dice que eres roja como un corazón... y yo te digo que eres verde, púrpura,azúl o morada, no importa, al final eres tú estás ahí y te digo que te quiero mucho -al menos eso- Pequeña boba.
(Pa' la Paolita Birbu con cariño)
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sábado, junio 23
miércoles, mayo 2
Deberías llamarte silencio
Aceptémoslo, cuando apagas a la lluvia y su cálido golpe se detiene frente al viento que sopla, justo en ese momento en que los vidrios se empañan y dejan ver su tinte de melancolía y tristeza; en ese momento extraño verte aparecer lor esa tangente. Realizas esa finta que me engaña, tu sonrisa que me mata y entonces -dama de mis noches de insomnio- es cuando caigo engatuzado lejos de mi figura tan cínica y despistada.
La más loca de todas la chicas con zapatos negros tenía que venir a tocarme la puerta a mí, justo que yo no se enamorarme, que en los últimos dos casos me he dejado en los puros huesos; la más bella de todas las chicas que viajan en el bus claro y oscuro. Y si se que no eres la más hermosa del mundo, déjame que te diga que al menos eres más hermosa que cualquiera... pero cuando intento alabar se me va la mano... La más miedosa de todas las chicas con cabellos claros, la más lejana de todas las chicas con mirada afable risa simpática y sonrisa cálida me viene a robar el sueño; y el más desconocido de todos los seres ya no sabe que hacer, 2 meses después, sigo estando aquí, con los brazos cruzados en la parada, esperando a que llegue la alegría.
Aceptémoslo, deberías de llamarte silencio, porque pareciera que todo está entredicho cada que apareces, me sobran las ganas de decirte tanto y mis palabras te dicen tan poco, y que ganas de desaparecer que me causas, algo así como un descontrol anunciado; considera esto: te haces presente cada que me faltan las palabras, aunque no te vea los ojos, aunque no te vea a ti, te haces presente cuando me faltan las palabras adecuadas... y últimamente no sé qué decir.
Deberías llamarte silencio, o quizás problema o ¿Qué te parece salvaje ser, indómito corazón? O prefieres que te diga silencio? o solo por tu nombre que a la luna me recuerda... y la luna me recuerda tu nombre... Quedemos en algo... te digo Diana?
La más loca de todas la chicas con zapatos negros tenía que venir a tocarme la puerta a mí, justo que yo no se enamorarme, que en los últimos dos casos me he dejado en los puros huesos; la más bella de todas las chicas que viajan en el bus claro y oscuro. Y si se que no eres la más hermosa del mundo, déjame que te diga que al menos eres más hermosa que cualquiera... pero cuando intento alabar se me va la mano... La más miedosa de todas las chicas con cabellos claros, la más lejana de todas las chicas con mirada afable risa simpática y sonrisa cálida me viene a robar el sueño; y el más desconocido de todos los seres ya no sabe que hacer, 2 meses después, sigo estando aquí, con los brazos cruzados en la parada, esperando a que llegue la alegría.
Aceptémoslo, deberías de llamarte silencio, porque pareciera que todo está entredicho cada que apareces, me sobran las ganas de decirte tanto y mis palabras te dicen tan poco, y que ganas de desaparecer que me causas, algo así como un descontrol anunciado; considera esto: te haces presente cada que me faltan las palabras, aunque no te vea los ojos, aunque no te vea a ti, te haces presente cuando me faltan las palabras adecuadas... y últimamente no sé qué decir.
Deberías llamarte silencio, o quizás problema o ¿Qué te parece salvaje ser, indómito corazón? O prefieres que te diga silencio? o solo por tu nombre que a la luna me recuerda... y la luna me recuerda tu nombre... Quedemos en algo... te digo Diana?
lunes, abril 30
De noche?
Que bella te pintas entre mi paisaje, como óleo entre un paso oscuro y una inasible noche pintada de mil colores, matizada con mil y un sonidos que resuenan en tus tímpanos; vibraciones que te dan vida, que te hacen sonreir, rayos que se rompen entre estallidos de vida. Aquella inocencia dibujada entre tus ojos; como acuarelas que inquietan tu espera paciente y calma, cual si fueran a cumplir un último sueño desdichado y lastímero -el extrañarte- o el poder verte entre el humo blanco, tan sola en la multitud, tomando aquella vela que arde con una tenue luz que nunca había conocido. Como el claroscuro reflejo de la bóveda negra, el fulgor azul de la luna se hizo añicos entre tus manos y las mías. como todo lo que se pierde hacia la medianoche, todo se perdió antes de que la vela se apague por completo.
Que hermosa te pintas entre el carbón y la tiza, entre la luz y la sombra que se te dibujan en la garganta; qué sola, qué silenciosa, qué simple y hermosa, que caes sutilmente entre rincones olvidados, que ocupas soñolienta y cansada aquellos lugares que dejas de querer, que bella que olvidas aquél mundo que no te inspira, que se olvida de tu voz. Sucumbo entonces, a la tentación de mirarte a los ojos, de buscar tu mirada con cierta deseperación, sin embargo tal cual fantasma que muere en tus dedos, me pierdo en la sonrisa casi tonta que sale de mi rostro. Además te veo bailar el último vals de la esperanza.
No basta ahora, que me refugie entre las capas y cortinas que me ocultan del suave murmullo que tu alma sucita cuando ríes con soltura no basta que el desacierto de mis torpes movimientos te busque en los próximos minutos obstruidos. no basta que te tome de las manos, que te tome de la cintura, que gires sobre las puntas de tus pies, no bastan las vueltas que generan contornos de cálidos ambientes que nos separan de la gente que nos rodea. Acepto que solo basta que estés tú esta noche, que te confieso que ahora desaparezco, que me contengo en el aliento, que me encarno en tus suspiros. Acepto que desando aquellos senderos sin futuro que me había trazado uno a uno, giro y torno a los colores de tu antojo, te dibujas y me llenas de color una noche oscura.
Pensé que no tenía vida.
Que hermosa te pintas entre el carbón y la tiza, entre la luz y la sombra que se te dibujan en la garganta; qué sola, qué silenciosa, qué simple y hermosa, que caes sutilmente entre rincones olvidados, que ocupas soñolienta y cansada aquellos lugares que dejas de querer, que bella que olvidas aquél mundo que no te inspira, que se olvida de tu voz. Sucumbo entonces, a la tentación de mirarte a los ojos, de buscar tu mirada con cierta deseperación, sin embargo tal cual fantasma que muere en tus dedos, me pierdo en la sonrisa casi tonta que sale de mi rostro. Además te veo bailar el último vals de la esperanza.
No basta ahora, que me refugie entre las capas y cortinas que me ocultan del suave murmullo que tu alma sucita cuando ríes con soltura no basta que el desacierto de mis torpes movimientos te busque en los próximos minutos obstruidos. no basta que te tome de las manos, que te tome de la cintura, que gires sobre las puntas de tus pies, no bastan las vueltas que generan contornos de cálidos ambientes que nos separan de la gente que nos rodea. Acepto que solo basta que estés tú esta noche, que te confieso que ahora desaparezco, que me contengo en el aliento, que me encarno en tus suspiros. Acepto que desando aquellos senderos sin futuro que me había trazado uno a uno, giro y torno a los colores de tu antojo, te dibujas y me llenas de color una noche oscura.
Pensé que no tenía vida.
jueves, abril 26
Diana (y que le pese a mi conciencia)
Parece que las cosas interesantes siempre suceden en jueves, no hay infierno debajo nuestro... otra cosa es con nosotros... pero eso es otra historia.
Tu voz me ha contado -sin decirme mucho- que ya no sueño a imaginar; que además de esto, no soy el único ser humano que imagina soñar, por tanto y después de tanto, te presiento tan lejos que me aterra la distancia. Salud! has cerrado un abismo que parecía peligroso. Y se eleva una plegaria por todo aquello que parecía claro y se fue enturbiando día a día por mi incapacidad de ser capáz. no obstante se desmiente la maldita suerte. (y la maldita esperanza que me ha vuelto a traicionar)
Me llevas en la manía de las tardes de verano, los sábados de marzo, los sábados que se vuelven 10, me llevas en la autonomía de los sentimientos, del abandono y de la soledad -además de las malas compañías... que suelen ser las mejores- me tiras el jaque mate y me recrimino "¿porque no enroqué cuando era posible?" Diana, parece ser que el mundo es muy raro como para que vengas a llenar los espacios vacíos, parece que mi mundo es tan ajeno al tuyo que desapareces entre las telarañas de mis sentimientos en desuso. Diana parece que me desesperé de hacerte soledad, parece que me desesperé de que tú seas mi soledad.
Así, Diana, te digo que no parece ser lo que mi egoísmo servilmente se imaginaba, parece que me he perdido en la vorágine de hambre de mis almas itinerantes... será solo cerrar un momento los ojos, enfriar los sueños justo cuando sepan cómo dañar. Será pues, que las mismas viejas canciones que me rehuso a ver me están clavando los puñales que me hacen cosquillas. Además me río, pues la tristeza es una comedia, es una broma es un chiste pesado. No te puedo hablar de violines ni melodías bellas, no puedo imaginarme lo inimaginable, no puedo soñar lo insoñable y no puedo confiar en el mal habido corazón que me gobierna. Quería confiar en tí, y ahora me pierdo donde no se encontrarte. En mi mundo solo existo yo, y eso me atormenta.
No puedo asirte, con tal fuerza te lleva el viento que ni siquiera puedo lanzarme para intentar, y ya no tengo moral para seguir hablando... porque la imaginación es distorsión, los sueños son quimeras absurdas y mis ojos... son mis ojos.
Como todo lo que parece ser perfecto. Adiós.
Tu voz me ha contado -sin decirme mucho- que ya no sueño a imaginar; que además de esto, no soy el único ser humano que imagina soñar, por tanto y después de tanto, te presiento tan lejos que me aterra la distancia. Salud! has cerrado un abismo que parecía peligroso. Y se eleva una plegaria por todo aquello que parecía claro y se fue enturbiando día a día por mi incapacidad de ser capáz. no obstante se desmiente la maldita suerte. (y la maldita esperanza que me ha vuelto a traicionar)
Me llevas en la manía de las tardes de verano, los sábados de marzo, los sábados que se vuelven 10, me llevas en la autonomía de los sentimientos, del abandono y de la soledad -además de las malas compañías... que suelen ser las mejores- me tiras el jaque mate y me recrimino "¿porque no enroqué cuando era posible?" Diana, parece ser que el mundo es muy raro como para que vengas a llenar los espacios vacíos, parece que mi mundo es tan ajeno al tuyo que desapareces entre las telarañas de mis sentimientos en desuso. Diana parece que me desesperé de hacerte soledad, parece que me desesperé de que tú seas mi soledad.
Así, Diana, te digo que no parece ser lo que mi egoísmo servilmente se imaginaba, parece que me he perdido en la vorágine de hambre de mis almas itinerantes... será solo cerrar un momento los ojos, enfriar los sueños justo cuando sepan cómo dañar. Será pues, que las mismas viejas canciones que me rehuso a ver me están clavando los puñales que me hacen cosquillas. Además me río, pues la tristeza es una comedia, es una broma es un chiste pesado. No te puedo hablar de violines ni melodías bellas, no puedo imaginarme lo inimaginable, no puedo soñar lo insoñable y no puedo confiar en el mal habido corazón que me gobierna. Quería confiar en tí, y ahora me pierdo donde no se encontrarte. En mi mundo solo existo yo, y eso me atormenta.
No puedo asirte, con tal fuerza te lleva el viento que ni siquiera puedo lanzarme para intentar, y ya no tengo moral para seguir hablando... porque la imaginación es distorsión, los sueños son quimeras absurdas y mis ojos... son mis ojos.
Como todo lo que parece ser perfecto. Adiós.
"Bajo una lluvia silenciosa, tú te ocultabas en tu calavera, y yo me ocultaba en ti"
viernes, abril 20
Viernes por la tarde
Aquel descompuesto día que se daba a la fuga entre la música y las nubes, aquel suave murmullo que farfulla palabras a tus oídos, que te habla con aliento etílico; esa mañana llena de nubes, esa tarde llena de risas; eso, lo que llega entre el sueño y la noche. Lo que descubres por la ventana.
Lo que cruza a través de un pequeño infinito, lo que deambula por las paradas; lo que se hace muchas veces sangre, aliento y respiración; esa intervención del pensamiento que se deja entrever por el hueco donde metes las llaves; aquello, eso, lo que te mira, lo que te tiene, lo que te besa. Lo que a la confusión se parece. lo que deambula por tu mirada.
No se haga el mundo entero roto, que por una tarde de otoño, por demás clara y apabullante; con la misma historia de no tener futuro, con la misma ilusión de no estar seguro, se contrapone a los dictámenes que aparecen en mitad de los complejos silencios que se dilucidan por ahí -tu sabes dónde- No se haga invierno de repente, que te llegue la mirada y el sonido de la armonía de una voz caudalosa e inasible. Mientras tanto no se haga eterna mi vida, que acabe abril y se venga la rotura de los velos.
No caiga entonces tu mirada verde y serena, no caiga el blanco de tu presencia en el atardecer, no caiga tu risa, tus palabras, no caigas tu mientras te veo en el vuelo suave que te lleva por las esquinas de mi mente.
Lo que cruza a través de un pequeño infinito, lo que deambula por las paradas; lo que se hace muchas veces sangre, aliento y respiración; esa intervención del pensamiento que se deja entrever por el hueco donde metes las llaves; aquello, eso, lo que te mira, lo que te tiene, lo que te besa. Lo que a la confusión se parece. lo que deambula por tu mirada.
No se haga el mundo entero roto, que por una tarde de otoño, por demás clara y apabullante; con la misma historia de no tener futuro, con la misma ilusión de no estar seguro, se contrapone a los dictámenes que aparecen en mitad de los complejos silencios que se dilucidan por ahí -tu sabes dónde- No se haga invierno de repente, que te llegue la mirada y el sonido de la armonía de una voz caudalosa e inasible. Mientras tanto no se haga eterna mi vida, que acabe abril y se venga la rotura de los velos.
No caiga entonces tu mirada verde y serena, no caiga el blanco de tu presencia en el atardecer, no caiga tu risa, tus palabras, no caigas tu mientras te veo en el vuelo suave que te lleva por las esquinas de mi mente.
domingo, marzo 11
Aquél sueño
El cielo amenazaba con desplomarse sobre nuestras cabezas, nubes oscuras se aproximaban en el horizonte, la lluvia parecía asomarese sin piedad. Todo asemejaba a un diluvio, pero el sol disipó la congestión... y todo pareció aclararse entre una diáfana aparición y el caluroso soplo de vida que tus ojos reparten. (Una leve brisa me hablaba "es ella" me dijo al oido "¿no es realmente hermosa?")
Todo manejado por el simple deseo de estar vivo, o en realidad lo que pasa es que ahora el canto no te llevó por innusitados parajes, no se en realidad; ahora los pasos nos llevaban a ambos por lugares que nunca antes había visto, por calurosas planicies que se hacían praderas con tan solo el toque de un poco de locura que intervenía entre tu y yo. (las voces en mi cabeza parecían estar perdidas en un lugar que no conozco).
A través del universo, una canción suena en mís oidos, y se hace eterna - Ahora la curiosdad no vuelve sutilmente a la mente de aquél que deambula por todo el mundo - Y estuviste más cerca de lo que jamás habría imaginado, y la noche poco a poco llegaba, y todo el mundo parecía desaparecer ante la oscuridad y la melodía que atravesaba tus cabellos, además de todo reías y tus palabras se hacían plata. (un momento después volví a ser uno más entre los deseos del mundo).
Cuando pensé que todo parecía hundirse en la soledad, debí recordar que el mundo da vueltas, así como el cielo está ahí siempre que despiertas. (y la puerta terminaba de cerrarse, así como las estrellas comenzaban a salir de sus escondites... además que la cruz del sur se hizo más brillante tan solo por una noche).
Todo manejado por el simple deseo de estar vivo, o en realidad lo que pasa es que ahora el canto no te llevó por innusitados parajes, no se en realidad; ahora los pasos nos llevaban a ambos por lugares que nunca antes había visto, por calurosas planicies que se hacían praderas con tan solo el toque de un poco de locura que intervenía entre tu y yo. (las voces en mi cabeza parecían estar perdidas en un lugar que no conozco).
A través del universo, una canción suena en mís oidos, y se hace eterna - Ahora la curiosdad no vuelve sutilmente a la mente de aquél que deambula por todo el mundo - Y estuviste más cerca de lo que jamás habría imaginado, y la noche poco a poco llegaba, y todo el mundo parecía desaparecer ante la oscuridad y la melodía que atravesaba tus cabellos, además de todo reías y tus palabras se hacían plata. (un momento después volví a ser uno más entre los deseos del mundo).
Cuando pensé que todo parecía hundirse en la soledad, debí recordar que el mundo da vueltas, así como el cielo está ahí siempre que despiertas. (y la puerta terminaba de cerrarse, así como las estrellas comenzaban a salir de sus escondites... además que la cruz del sur se hizo más brillante tan solo por una noche).
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